15 de febrero de 2007

El precio de una alegría momentánea

CARNAVALES.................. SIN CORTAMONTE

M.Sc. Juan Eduardo Gil Mora
Los carnavales constituyen parte del folklore peruano; son bastante conocidos los de Arequipa, Cajamarca, Cusco, Abancay y ciertamente los del altiplano; cada una con sus peculiaridades que identifican a cada pueblo. Todos sin excepción hemos participado de estas fiestas que motivaban algarabía y conjunción de barrio, de amigos y de familias. Sin embargo de ello y últimamente estas fiestas carnavalescas no se han mantenido dentro de aquel contexto de “fiesta”, es decir de regocijo y de identificación con la peculiaridad regional; sino por el contrario han devenido en actitudes de riesgo y daño para la persona y para la propiedad; en estas últimas semanas se ha difundido la información de que hay gente o grupos de gente que se aprovechan de estas singulares fiestas para maltratar, herir, asaltar; en otras palabras los carnavales de antaño han sido distorsionados y de ahí el rechazo de la mayoría de la gente; sin embargo, no hemos de ocuparnos de este aspecto que ya tienen otros en sus comentarios; lo que nos ocupa es que también en los carnavales se ha ido introduciendo otras costumbres traídas de otros escenarios; es el caso de los corta montes.

En efecto, el denominado “cortamente” no es costumbre nuestra ni forma parte de nuestro folklore regional; esta costumbre de cortar un árbol, en la mayoría de los casos añoso, plantarlo en un patio o en una plaza pública de un pueblo, danzar a su alrededor y volver a tumbarlo a hachazos o machetazos, no forma parte de nuestra costumbre carnavalesca; probablemente esta costumbre ni siquiera es peruana; en Cusco aparece traído por hermanos inmigrantes del Centro del Perú, principalmente de Tarma, Jauja y Huancayo; se manifiesta en Ayacucho, Huanta , migra de esos escenarios hacia Andahuaylas y Abancay y llega al Cusco y en los pueblos de nuestra Región ya constituye parte de los ritos carnavalescos; en los pueblos de donde proviene esta ceremonia de cortar árboles es denominada como “cortamente”, en Ayacucho se le denomina como “yunsa” y “yunsada” al acto de cortar el árbol plantado y en Cusco también se le conoce con este último nombre.

Como ya habrá notado el lector, existen costumbres que se arraigan rápidamente o a lo largo de los años y con la práctica se van asentando sin generar suspicacia alguna y aparentemente ya es parte de lo habitual; en este caso particular del cortamente, observamos que es una costumbre no necesariamente positiva, pues usualmente para este rito en los carnavales se utilizan ejemplares de molle, chachacomo, lambrán, sauce, huaranhuay, queuña, qolle, t´asta, huayruro cusqueño, pisonay, capuli, etc. y excepcionalmente el eucalipto; las especies antes enumeradas, constituyen parte de nuestra flora endémica y su población ha sido reducida por la deforestación, la tala en busca de leña, los incendios forestales y, sus follajes y ramas constituyen hábitat de la fauna andina desde aves, mamíferos, insectos y otros. Imaginemos que todos los pueblos nuestros practiquen el cortamente como parte de los carnavales; entonces este rito se constituiría en otro factor más que favorece la deforestación de nuestros bosques y la erosión de nuestros suelos.

La educación es una herramienta interesante para orientar incluso en costumbres arraigadas como los carnavales; mostrar a nuestro pueblo que la conservación de nuestros bosques conduce a conservar nuestro suelo que produce nuestra alimentación diaria y a su vez la presencia de bosques y árboles también favorecen la generación del agua que es utilizada para beber, para riego y para la alimentación del ganado; nuestros recursos estarán presentes en la medida que cuidemos de ellos y los árboles son parte, no sólo del paisaje sino que constituyen una fuente importante para nuestra vida y la de nuestros hijos. Por ello en estos carnavales, nuestra sugerencia es que no utilicemos árboles ni sus ramas en esta costumbre que no es nuestra que sólo trae alegría momentánea pero a futuro destruye nuestros bosques; también es bueno señalar que a hachazos sacamos el árbol del bosque y a hachazos lo hacemos caer en el patio durante los carnavales; hechos que no son coincidentes con la dignidad y la racionalidad andinas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No me parece que sea para tanto, ni para alarmarse, la gente del pueblo se divierte y es quiza la única temporada del año que lo hacen pues según su cosmovisión depende de cómo pasen los carnavales así pasarán el resto del año por eso "hay que danzar" es algo bueno para ellos. Que haya un tema de desforestación no hay que negarlo pero no me parece que sea por lo de los cortamontes de verdad...eso viene de gente que no tiene una conciencia de comunidad.

Anónimo dijo...

El articulista carece de mucha información de los cortamontes,
Veamos los carnavales en general en el Perú es introducido por los europeos, es una fiesta paga de hace 5,000 años se inicia en Egipto, pasa a Roma, lo hace suyos los cristianos y con ellos llega a America y al Perú.
No hay carnaval originario en el Perú, sobre todo el de Cajamarca, no tiene nada de Peruano, es el remedo simplon de los carnavales de europeos.
Más el Cortamonte jaujino si tiene mucho más de originario, por que hay todo un ritual andino y na panafernalia por propia del Xauxa.
Que lleva puesto un danzante Cajamarquino, ropaje europeo, observen el atuendo de la danzante Jaujina en los cortamontes, pollera, monillo, manta, no hay conparación. El carnaval Jaujino es un Huayno, muliza, muy mestiza, y baile es elegante y bello.
Loa invito en las próximas semanas a apreciar el carnaval Jaujino que celebra con CORTAMONTE, no la huachafería de las yunzas.
Parte del ritual de cortar el montes en Jauja es sembrar plantones, es reciprocidad a la madre naturaleza.