Mientras 12 organizaciones de inspiración católica creadas para la ocasión defendieron el "No"
ELECTORES PORTUGUESES DICEN “SÍ” A FAVOR DEL ABORTO

LISBOA.- Los electores portugueses se pronunciaron ayer a favor de la libertad para que las mujeres puedan decidir la interrupción de un embarazo en las 10 primeras semanas, al término de un referéndum marcado por una fuerte abstención.
Más de 59% de los electores se pronunciaron por la despenalización del aborto, que podía costar hasta ahora tres años de cárcel a las mujeres.
El primer ministro socialista, José Sócrates, confirmó, como ya lo había anunciado antes, que el Parlamento, donde los socialistas son mayoritarios, modificará la ley actual y ratificará el resultado.
"La interrupción voluntaria del embarazo hasta las 10 semanas, practicada a pedido de la mujer en un establecimiento de salud legalmente autorizada, dejará de ser un crimen", declaró en una conferencia de prensa.
"Con este resultato", agregó Sócrates, Portugal se adhiere "a las buenas prácticas de otros países europeos" para "combatir eficazmente el aborto clandestino".

"La mayoría de portugueses han votado "Sí". Estimo que la voluntad de la mayoría debe ser respetada", declaró por su lado el dirigente del Partido Social Demócrata (centro derecha, oposición), Marques Mendes.
Los sondeos previos al de Sócrates anticipaban un triunfo del "Sí", pero también una débil participación, lo que podía haber jugado a favor de los adversarios de la despenalización del aborto, tal ya como sucedió en un anterior referéndum sobre el tema, en 1998.
En aquella ocasión, una abstención de 68% permitió la victoria del "No" por una débil mayoría de 50.7 por ciento.
En las misas celebradas ayer, los curas recordaron en sus homilías la doctrina de la Iglesia Católica, que en las últimas semanas buscó por todos los medios persuadir a los electores de que voten contra "el crimen abominable" del aborto, en un país donde más de 90% de la población se declara católica.
En la parroquia Sao Joao Brito, en Lisboa, el párroco subrayó "el valor absoluto e inviolable de la vida, desde la concepción hasta la muerte".
"Que nadie falte, que nadie se abstenga de cumplir con su deber cívico", pidió el padre Lorenzo Sebastiao Dias, invitando a los fieles a "seguir el camino del Señor" y no el de los "impíos", sin dar no obstante explícitas consignas de voto, lo cual sería violar la ley electoral.
La ley portuguesa, una de las más restrictivas de la Unión Europea, prevé actualmente penas de hasta tres años de cárcel para las mujeres que procedan a una Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), salvo en caso de violación, peligro para la vida de la madre o malformación del feto.
Durante la campaña, la despenalización del aborto fue objeto de animados debates en la prensa, pero no logró apasionar a la población.
Mientras 12 organizaciones de inspiración católica creadas para la ocasión defendieron el "No", los partidos de izquierda y cinco movimientos de ciudadanos militaron con fuerza por el "Sí".
Más de 59% de los electores se pronunciaron por la despenalización del aborto, que podía costar hasta ahora tres años de cárcel a las mujeres.
El primer ministro socialista, José Sócrates, confirmó, como ya lo había anunciado antes, que el Parlamento, donde los socialistas son mayoritarios, modificará la ley actual y ratificará el resultado.
"La interrupción voluntaria del embarazo hasta las 10 semanas, practicada a pedido de la mujer en un establecimiento de salud legalmente autorizada, dejará de ser un crimen", declaró en una conferencia de prensa.
"Con este resultato", agregó Sócrates, Portugal se adhiere "a las buenas prácticas de otros países europeos" para "combatir eficazmente el aborto clandestino".

"La mayoría de portugueses han votado "Sí". Estimo que la voluntad de la mayoría debe ser respetada", declaró por su lado el dirigente del Partido Social Demócrata (centro derecha, oposición), Marques Mendes.
Los sondeos previos al de Sócrates anticipaban un triunfo del "Sí", pero también una débil participación, lo que podía haber jugado a favor de los adversarios de la despenalización del aborto, tal ya como sucedió en un anterior referéndum sobre el tema, en 1998.
En aquella ocasión, una abstención de 68% permitió la victoria del "No" por una débil mayoría de 50.7 por ciento.
En las misas celebradas ayer, los curas recordaron en sus homilías la doctrina de la Iglesia Católica, que en las últimas semanas buscó por todos los medios persuadir a los electores de que voten contra "el crimen abominable" del aborto, en un país donde más de 90% de la población se declara católica.
En la parroquia Sao Joao Brito, en Lisboa, el párroco subrayó "el valor absoluto e inviolable de la vida, desde la concepción hasta la muerte".
"Que nadie falte, que nadie se abstenga de cumplir con su deber cívico", pidió el padre Lorenzo Sebastiao Dias, invitando a los fieles a "seguir el camino del Señor" y no el de los "impíos", sin dar no obstante explícitas consignas de voto, lo cual sería violar la ley electoral.
La ley portuguesa, una de las más restrictivas de la Unión Europea, prevé actualmente penas de hasta tres años de cárcel para las mujeres que procedan a una Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), salvo en caso de violación, peligro para la vida de la madre o malformación del feto.
Durante la campaña, la despenalización del aborto fue objeto de animados debates en la prensa, pero no logró apasionar a la población.
Mientras 12 organizaciones de inspiración católica creadas para la ocasión defendieron el "No", los partidos de izquierda y cinco movimientos de ciudadanos militaron con fuerza por el "Sí".
Según la Asociación de Planificación Familiar, 18 mil abortos fueron practicados ilegalmente en 2005 en Portugal y condujeron a 10 mil mujeres a los servicios de emergencia de los hospitales por diversas complicaciones.
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